| Gigabits por segundo (Gbit/s) | Petabits por segundo (Pbit/s) |
|---|---|
| 1 Gigabit por segundo | 0.000001 Pbit/s |
| 2 Gigabits por segundo | 0.000002 Pbit/s |
| 3 Gigabits por segundo | 0.000003 Pbit/s |
| 4 Gigabits por segundo | 0.000004 Pbit/s |
| 5 Gigabits por segundo | 0.000005 Pbit/s |
| 10 Gigabits por segundo | 0.00001 Pbit/s |
| 20 Gigabits por segundo | 0.00002 Pbit/s |
| 25 Gigabits por segundo | 0.000025 Pbit/s |
| 50 Gigabits por segundo | 0.00005 Pbit/s |
| 100 Gigabits por segundo | 0.0001 Pbit/s |
| Referencia | Gigabits por segundo (Gbit/s) | Petabits por segundo (Pbit/s) |
|---|---|---|
| A dial-up modem | 0.000056 Gbit/s | 5.6 × 10-11 Pbit/s |
| Typical home broadband | 0.1 Gbit/s | 0.0000001 Pbit/s |
| Gigabit Ethernet | 1 Gbit/s | 0.000001 Pbit/s |
| Streaming a 4K film | 0.025 Gbit/s | 0.000000025 Pbit/s |
El gigabit por segundo es una unidad de velocidad de transferencia de datos igual a mil millones de bits por segundo. Su símbolo es Gbit/s, a menudo escrito Gbps. Da nombre al estándar de las redes locales por cable y, cada vez más, de las conexiones domésticas de fibra.
La Ethernet gigabit se normalizó en 1998 para fibra óptica y en 1999 para el par trenzado de cobre corriente, y fue la versión de cobre la que la hizo universal. Recorre cien metros por el mismo cableado que llevaba el estándar de cien megabits anterior, lo que permitía renovar edificios sustituyendo equipos y no cables. Esa sola propiedad fijó el gigabit como conexión por omisión durante una generación.
En octetos, un gigabit por segundo son 125 megaoctetos por segundo. Eso es aproximadamente la velocidad de un buen disco duro mecánico y bastante menos que la de un disco de estado sólido moderno, y por eso la red gigabit ya no es el cuello de botella que fue: la red puede hoy adelantar al almacenamiento de uno u otro extremo en muchas configuraciones habituales.
Los servicios domésticos de fibra anuncian el gigabit de manera rutinaria, y la cifra se ha vuelto un umbral comercial más que técnico. Prácticamente ningún hogar puede saturarla —un gigabit basta para unos doscientos flujos de vídeo en alta definición a la vez— y el beneficio en el uso diario no es el caudal sino la ausencia de congestión, que mantiene la latencia baja y estable.
Por encima del gigabit la escalera continúa con los mismos pasos. La Ethernet de diez gigabits es estándar entre servidores y conmutadores en los centros de datos; los enlaces de veinticinco, cuarenta, cien y cuatrocientos gigabits unen bastidores, edificios y ciudades. Cada uno es un múltiplo de la misma unidad, y cada uno se cuenta todavía en bits por segundo porque es lo que la óptica y el cobre transportan de veras.
Lo inalámbrico ha seguido el mismo camino. Las últimas normas de red local inalámbrica citan tasas máximas por encima del gigabit por segundo, aunque esas cifras suponen un solo aparato, condiciones ideales y la anchura completa del canal. El caudal inalámbrico real en una vivienda normal suele ser de un tercio a la mitad del máximo anunciado, y la brecha se ensancha con cada aparato adicional.
Un gigabit por segundo equivale a 1 000 000 000 de bits por segundo, a 125 megaoctetos por segundo o a unos 0,9313 gibibits por segundo.
El petabit por segundo es una unidad de velocidad de transferencia de datos igual a mil terabits por segundo. Su símbolo es Pbit/s. Marca la frontera de la investigación en transmisión óptica: la velocidad a la que los laboratorios han llevado datos por una sola hebra de vidrio, y a la que ningún sistema desplegado se acerca todavía.
Los récords se lograron combinando tres técnicas. La fibra multinúcleo pone varios caminos guías de luz distintos dentro de un mismo revestimiento, de modo que una sola hebra se comporta como un haz. La multiplexación por división de longitud de onda hace correr centenares de colores distintos por cada uno de esos núcleos. La modulación avanzada codifica muchos bits en cada pulso. Multiplicar las tres cosas es lo que alcanza el petabit por segundo.
Tales demostraciones corren por decenas de kilómetros de fibra en condiciones controladas, no por los miles que un cable submarino en servicio debe salvar. La distancia es la parte difícil: las señales se atenúan, la dispersión emborrona unos pulsos con otros, y los efectos no lineales del vidrio crecen con la potencia. Cada kilómetro añadido hace más difícil sostener la misma velocidad, y por eso los cables tendidos quedan dos órdenes de magnitud por debajo del récord de laboratorio.
En octetos, un petabit por segundo son 125 teraoctetos por segundo, que es aproximadamente el almacenamiento de ciento veinticinco discos duros grandes movido cada segundo. Nada en ninguno de los dos extremos de un enlace así podría producir ni absorber datos a esa velocidad; la cifra describe la capacidad del medio y no un uso de ella.
En el plano de la red la unidad se usa para agregados. La capacidad total de interconexión de un centro de datos muy grande, la capacidad sumada de todos los cables que llegan a un continente y el tráfico punta de las mayores redes de contenidos se expresan en petabits por segundo. Son sumas sobre miles de enlaces y no la calificación de ninguno.
Vale la pena señalar la trayectoria. La capacidad transoceánica ha crecido aproximadamente un factor de diez cada siete u ocho años durante varias décadas, impulsada casi por entero por mejor electrónica y mejores códigos y no por más vidrio. Si eso continúa, el petabit por segundo describirá un cable en servicio dentro de una generación.
Un petabit por segundo equivale a 1000 terabits por segundo, a 125 teraoctetos por segundo o a unos 0,8882 pebibits por segundo.