| Megabits (Mbit) | Megaoctetos (Mo) |
|---|---|
| 1 Megabit | 0.125 Mo |
| 2 Megabits | 0.25 Mo |
| 3 Megabits | 0.375 Mo |
| 4 Megabits | 0.5 Mo |
| 5 Megabits | 0.625 Mo |
| 10 Megabits | 1.25 Mo |
| 20 Megabits | 2.5 Mo |
| 25 Megabits | 3.125 Mo |
| 50 Megabits | 6.25 Mo |
| 100 Megabits | 12.5 Mo |
| Referencia | Megabits (Mbit) | Megaoctetos (Mo) |
|---|---|---|
| A plain text message (160 characters) | 0.00128 Mbit | 0.00016 Mo |
| A three-minute MP3 | 24 Mbit | 3 Mo |
| A smartphone photo | 32 Mbit | 4 Mo |
| A high-definition film | 32000 Mbit | 4000 Mo |
| A dual-layer Blu-ray disc | 400000 Mbit | 50000 Mo |
El megabit es una unidad de información digital igual a un millón de bits. Su símbolo es Mbit. Es la unidad en que se anuncia casi siempre la velocidad de una conexión a internet, lo que la convierte en una de las pocas unidades de datos que el consumidor corriente encuentra por su nombre cada vez que elige un servicio.
Un megabit es un millón de bits exactamente, no 1 048 576. Esa distinción tiene consecuencias prácticas. Un megabit guarda 125 000 octetos, es decir 125 kilooctetos, de modo que una conexión de 100 megabits por segundo transfiere a lo sumo unos 12,5 megaoctetos por segundo. Un archivo de 500 megaoctetos tarda por tanto un mínimo de cuarenta segundos, y no los cuatro que la cifra anunciada parece prometer.
Ese factor ocho es la razón de que tanta gente crea que su conexión va más lenta de lo que le vendieron. Nada deshonesto ocurre: el sector expresa el caudal en bits por segundo porque es lo que la capa física transporta de veras, mientras que los gestores de archivos expresan el tamaño en octetos porque así se organiza el almacenamiento. Ambas convenciones son correctas en su terreno, y la aritmética entre ellas es una división por ocho.
El caudal real es aún menor. Las cabeceras de protocolo, la corrección de errores y las retransmisiones consumen capacidad, y la parte aprovechable de un enlace ronda el 90 o 95 por ciento de su tasa nominal. Los enlaces inalámbricos pierden más, porque el medio se comparte y las interferencias obligan a repetir. Una conexión anunciada a 100 megabits por segundo suele entregar unos 90 en la práctica, y menos sobre una red inalámbrica cargada.
Vale la pena recordar las cifras que definen las épocas. La banda ancha temprana ofrecía de 1 a 8 megabits por segundo, el cable y la fibra lo llevaron a 50 y 100, y los servicios de gigabit son hoy corrientes en las ciudades. El vídeo en alta definición necesita unos 5 megabits por segundo, la ultraalta definición unos 25, y una videollamada entre dos personas 8, de modo que la necesidad real de un hogar suele quedar muy por debajo de lo que contrata.
En la memoria el megabit describe la capacidad de los chips. Un chip de memoria de 512 megabits guarda 64 megaoctetos, y varios chips así forman un módulo. El fabricante cuenta en bits porque es lo que el silicio contiene; el comprador cuenta en octetos porque es lo que informa el sistema operativo.
Un megabit equivale a 1 000 000 de bits, a 1000 kilobits, a 125 kilooctetos o a unos 0,9537 mebibits.
El megaocteto es una unidad de información digital igual a un millón de octetos, u ocho millones de bits. Su símbolo es Mo. Es la unidad del archivo individual: una fotografía, una canción, un documento, la descarga de una aplicación se miden todos en megaoctetos, lo que la convierte en la unidad de datos que más se lee en la vida diaria.
Vale la pena llevar en la cabeza las cifras típicas. Una fotografía de un teléfono son de 2 a 5 megaoctetos, una fotografía en bruto de una cámara de sistema de 25 a 50. Una canción comprimida, de 3 a 10. Un minuto de vídeo en alta definición, unos 100. Un documento de texto largo, menos de uno. Una actualización del sistema operativo son varios miles, y por eso se expresa en gigaoctetos.
El megaocteto arrastra además el error de unidades más célebre de la historia de la informática. El disquete de 1,44 MB no guarda ni 1,44 millones de octetos ni 1,44 por 1 048 576. Su capacidad son 1440 kibioctetos, es decir 1 474 560 octetos: los fabricantes multiplicaron un kilo binario por un millar decimal y produjeron una cifra que no es correcta en ningún sistema. Sigue siendo la ilustración clásica de por qué hicieron falta los prefijos de la IEC.
Los discos compactos son más limpios: un disco estándar guarda unos 700 megaoctetos de datos, o de 74 a 80 minutos de audio, y esa capacidad fue el límite práctico para distribuir programas durante una década. Antes de ellos, distribuir un programa suponía una caja de disquetes, y después un DVD guardaba unos 4,7 gigaoctetos, casi siete veces más.
Los tamaños de memoria alcanzaron los megaoctetos a principios de los años noventa y allí se quedaron una década. Cuatro megaoctetos era una cantidad holgada en 1993 e insuficiente en 1998, lo que sigue la llegada de las interfaces gráficas y de la web. Hoy una sola pestaña de navegador ocupa habitualmente más memoria que un ordenador entero de aquella época.
La brecha entre decimal y binario importa a esta escala. Un megaocteto es un millón de octetos, pero un mebiocteto son 1 048 576, y un archivo que un programa declara de 100 MB puede aparecer como de 95,4 MB en otro. La diferencia es del 4,9 por ciento: bastante pequeña para pasarla por alto y bastante grande para provocar discusiones sobre si una descarga terminó bien.
Un megaocteto equivale a 1 000 000 de octetos, a 1000 kiloctetos, a 8 megabits o a unos 0,9537 mebioctetos.