| Decipascales (dPa) | Micropascales (µPa) |
|---|---|
| 1 Decipascal | 100000 µPa |
| 2 Decipascales | 200000 µPa |
| 3 Decipascales | 300000 µPa |
| 4 Decipascales | 400000 µPa |
| 5 Decipascales | 500000 µPa |
| 10 Decipascales | 1000000 µPa |
| 20 Decipascales | 2000000 µPa |
| 25 Decipascales | 2500000 µPa |
| 50 Decipascales | 5000000 µPa |
| 100 Decipascales | 10000000 µPa |
| Referencia | Decipascales (dPa) | Micropascales (µPa) |
|---|---|---|
| Atmospheric pressure at sea level | 1013250 dPa | 1.01325 × 1011 µPa |
| Healthy blood pressure (120 mmHg) | 160000 dPa | 1.6 × 1010 µPa |
| A car tyre | 2200000 dPa | 2.2 × 1011 µPa |
| A racing bicycle tyre | 6000000 dPa | 6 × 1011 µPa |
El decipascal es una unidad de presión igual a la décima parte de un pascal. Su símbolo es dPa. Pertenece al grupo de prefijos métricos que existen porque el sistema es regular y no porque alguien los pidiera: deci, centi, deca y hecto rellenan los huecos entre los prefijos de paso mil, y de los cuatro solo hecto encontró casa permanente en la presión, en el hectopascal de los partes meteorológicos.
Esa regularidad es la razón de ser del sistema métrico y no un accidente suyo. Todo prefijo, de yocto a yotta, se aplica a toda unidad, de modo que el decipascal está definido lo escriba alguien o no. La alternativa sería un sistema en el que unas combinaciones fuesen lícitas y otras no, y entonces el usuario tendría que memorizar una tabla de excepciones en lugar de una sola regla.
En la práctica el trabajo con presiones salta del pascal al hectopascal o al kilopascal, y los cuatro prefijos intermedios quedan sin uso. Hay para ello una razón que va más allá de la costumbre. Los prefijos de paso mil —mili, kilo, mega— casan con el modo en que se agrupan las cifras al escribirlas, de manera que un valor en kilopascales se lee de uno en pascales moviendo la agrupación de dígitos y no contando decimales. Deci y centi rompen ese encaje.
El decipascal tiene, con todo, un tamaño natural. Una décima de pascal es aproximadamente la presión de una sola hoja de papel fino apoyada en una mesa, o la diferencia de presión del aire a lo largo de un centímetro de altura. Es la presión que una polilla ejerce sobre un cristal, y alrededor de la centésima parte de la diferencia de presión entre las dos caras de una puerta interior cerrada en un edificio ventilado.
Cuando hace falta anotar presiones así, la convención es usar el pascal con decimales: la calibración de un anemómetro registrará 0,4 pascales antes que 4 decipascales, y una especificación de ventilación 50 pascales antes que 500 decipascales. La cifra es la misma y el pascal mantiene la página acorde con todas las demás lecturas.
La unidad sigue siendo perfectamente válida, y un conversor ha de saber manejarla, porque asoma en manuales antiguos de instrumentos, en alguna norma nacional y allí donde un autor ha decidido que un número se lee mejor con un dígito antes de la coma que con tres después.
Un decipascal equivale a 0,1 pascales, a 100 milipascales, a 0,001 hectopascales o a unas 0,0000145 libras por pulgada cuadrada.
El micropascal es una unidad de presión igual a la millonésima parte de un pascal. Su símbolo es µPa. Es una de las unidades de presión más pequeñas de uso práctico, y debe su lugar a una sola cifra: 20 micropascales, la presión de referencia frente a la que se mide todo nivel sonoro en el aire.
Esa cifra es el umbral de audición: aproximadamente el sonido más tenue que un oído joven y sano detecta a una frecuencia de unos 1000 hercios. Cuando los acústicos definieron la escala de decibelios para el sonido aéreo necesitaban una presión fija con la que comparar, y eligieron ese umbral. Cero decibelios significa una presión sonora de 20 micropascales; toda cifra en decibelios que se cite para una carretera, una máquina o un concierto es una razón respecto de ese número.
La escala que se sigue es empinada. Veinte decibelios son diez veces la presión de referencia, 200 micropascales. Sesenta decibelios, una conversación corriente, son mil veces, es decir 20 milipascales. Ciento veinte decibelios, el umbral del dolor, son un millón de veces: 20 pascales. El oído abarca un intervalo de un millón a uno en presión, y el micropascal se sitúa en su fondo.
La acústica submarina usa la misma unidad pero otra referencia. El sonido en el agua se refiere a 1 micropascal y no a 20, porque el umbral de la audición humana carece de sentido en el mar. Esa diferencia importa muchísimo: un nivel citado en decibelios bajo el agua no es comparable a uno en el aire, y la distancia entre ambas convenciones es de unos 26 decibelios antes de cualquier otra corrección. Las cifras del sonar, las medidas del canto de las ballenas y los estudios del ruido del tráfico marítimo llevan por eso la coletilla re 1 µPa.
Fuera de la acústica el micropascal aparece en la ciencia del vacío. Un buen alto vacío ronda los 100 micropascales, y el ultraalto vacío, el régimen que emplean la física de superficies y los aceleradores de partículas, va de unos pocos micropascales hasta los nanopascales. Bombear una cámara hasta ese nivel exige horas de horneado para desprender de las paredes el gas adsorbido.
La unidad asoma también en la presión de radiación y en las diferencias de presión muy pequeñas que los instrumentos de laboratorio resuelven. Todo lo que se mide en micropascales es una medida y no una fuerza que nadie llegue a sentir, y eso es justamente lo que hace tan útil la convención de niveles de referencia.
Un micropascal equivale a 0,000001 pascales, a 0,001 milipascales, a 1000 nanopascales o a unas 0,000000000145 libras por pulgada cuadrada.