| Kilómetros cuadrados (km²) | Deciáreas (da) |
|---|---|
| 1 Kilómetro cuadrado | 100000 da |
| 2 Kilómetros cuadrados | 200000 da |
| 3 Kilómetros cuadrados | 300000 da |
| 4 Kilómetros cuadrados | 400000 da |
| 5 Kilómetros cuadrados | 500000 da |
| 10 Kilómetros cuadrados | 1000000 da |
| 20 Kilómetros cuadrados | 2000000 da |
| 25 Kilómetros cuadrados | 2500000 da |
| 50 Kilómetros cuadrados | 5000000 da |
| 100 Kilómetros cuadrados | 10000000 da |
| Referencia | Kilómetros cuadrados (km²) | Deciáreas (da) |
|---|---|---|
| A sheet of A4 paper | 0.00000006237 km² | 0.006237 da |
| A tennis court | 0.0002608 km² | 26.08 da |
| A football pitch | 0.00714 km² | 714 da |
| One hectare | 0.01 km² | 1000 da |
| Central Park, New York | 3.41 km² | 341000 da |
El kilómetro cuadrado es una unidad de superficie igual a un millón de metros cuadrados, o cien hectáreas. Se escribe km². Es el área de un cuadrado de un kilómetro de lado, y es la unidad con la que se miden países, ciudades, lagos, bosques y distritos administrativos en casi todo el mundo.
Su trabajo principal es la geografía. Mónaco ocupa unos 2 kilómetros cuadrados, Manhattan unos 59, el Gran Londres alrededor de 1572, y Francia unos 551 500. Como la unidad abarca todo ese intervalo sin cambiar, hace directamente comparables lugares muy distintos, y por eso los atlas, los censos y los anuarios estadísticos se quedan con ella y no con la hectárea por arriba ni el metro cuadrado por abajo.
La densidad de población es su cifra derivada más citada. Dividir habitantes entre kilómetros cuadrados produce un número con sentido a cualquier escala: unos pocos por kilómetro cuadrado en Mongolia o el interior de Australia, unos cientos en casi toda Europa occidental, y ocho mil o más en Singapur y el centro de París. La misma cuenta hecha en millas cuadradas da cifras 2,6 veces mayores, fuente frecuente de confusión en fuentes traducidas.
Conviene cuidar la formulación. Un kilómetro cuadrado es un kilómetro por un kilómetro. Una superficie descrita como de dos kilómetros de lado mide dos kilómetros en cada lado y son, por tanto, cuatro kilómetros cuadrados y no dos. La distinción suena pedante hasta que se describe un incendio, una inundación o un proyecto urbanístico, momento en el que la diferencia es un factor igual a la propia longitud del lado.
Las cifras ambientales y de infraestructura viven aquí. La lluvia se convierte de forma limpia: un milímetro caído sobre un kilómetro cuadrado son mil metros cúbicos, es decir, un millón de litros de agua. Una planta solar de escala industrial que produzca un gigavatio de pico necesita unos veinte kilómetros cuadrados de terreno. La extensión de los incendios, el retroceso de los glaciares, la deforestación y la cubierta de hielo marino se declaran en kilómetros cuadrados porque esa es la resolución a la que los satélites los ven con provecho.
Frente a las unidades imperiales se enfrenta a la milla cuadrada, que son 2,59 kilómetros cuadrados. Como una milla cuadrada equivale además a 640 acres, las tres unidades se encadenan de forma incómoda, y cualquier cifra que haya pasado por más de una merece comprobación. Por debajo del kilómetro cuadrado, la medida de la tierra pasa a la hectárea, y un kilómetro cuadrado son exactamente cien.
Un kilómetro cuadrado equivale a 1 000 000 de metros cuadrados, a 100 hectáreas, a unas 0,386 millas cuadradas o a unos 247,1 acres.
La deciárea es una unidad de superficie igual a una décima de área, o diez metros cuadrados. Su símbolo es da. Completa la escalera decimal que la ley métrica francesa de 1795 construyó en torno al área, junto a la centiárea por debajo y la hectárea por encima, pero, a diferencia de cualquiera de las dos, nunca encontró oficio y hoy es el miembro menos usado de la familia.
Diez metros cuadrados son una cantidad fácil de imaginar. Es un baño pequeño, un dormitorio individual de un piso modesto, o cuatro quintas partes de una plaza de aparcamiento. Es el suelo de una caseta de jardín, el espacio que se asigna a un puesto en una feria, o la huella de una mesa de comedor grande con las sillas retiradas. Nada del tamaño resulta oscuro; solo lo es el nombre.
La razón de su fracaso es estructural. El registro de la propiedad adoptó un sistema de tres columnas —hectárea, área y centiárea—, con un factor de cien entre escalones, lo que refleja cómo se comportan realmente las superficies: elevar al cuadrado un cambio de diez en la longitud produce un cambio de cien en el área. Una décima de área queda entre dos columnas y no pertenece a ninguna, de modo que ningún registro necesitó jamás un sitio para ella.
Su símbolo empeora las cosas. En el Sistema Internacional, da es el símbolo del prefijo deca, así que quien encuentre da en un documento técnico lo tomará con mucha más probabilidad por el comienzo de un compuesto como dam o daN que por una unidad en sí misma. La decárea, diez veces mayor, se escribe daa, lo que no ayuda en nada.
Cuando la cantidad sí necesita nombrarse, la notación métrica corriente la resuelve sin esfuerzo. Diez metros cuadrados se escriben 10 m², que es más corto que una deciárea, no requiere explicación y ordena correctamente junto a cualquier otra cifra de un plano o de un contrato.
La unidad, por tanto, sobrevive casi por completo en tablas de conversión y en material didáctico que recorre la escalera entera de prefijos. Encontrarla en un documento real suele indicar que el documento es antiguo, traducido de una fuente antigua o que reproduce una tabla en vez de recoger una medición, y convertirla de inmediato a metros cuadrados es la respuesta segura.
Una deciárea equivale a 10 metros cuadrados, a 0,1 áreas, a 0,001 hectáreas o a unos 107,6 pies cuadrados.