| Kilooctetos por segundo (ko/s) | Exbioctetos por segundo (Eio/s) |
|---|---|
| 1 Kiloocteto por segundo | 8.67361737988 × 10-16 Eio/s |
| 2 Kilooctetos por segundo | 1.73472347598 × 10-15 Eio/s |
| 3 Kilooctetos por segundo | 2.60208521397 × 10-15 Eio/s |
| 4 Kilooctetos por segundo | 3.46944695195 × 10-15 Eio/s |
| 5 Kilooctetos por segundo | 4.33680868994 × 10-15 Eio/s |
| 10 Kilooctetos por segundo | 8.67361737988 × 10-15 Eio/s |
| 20 Kilooctetos por segundo | 1.73472347598 × 10-14 Eio/s |
| 25 Kilooctetos por segundo | 2.16840434497 × 10-14 Eio/s |
| 50 Kilooctetos por segundo | 4.33680868994 × 10-14 Eio/s |
| 100 Kilooctetos por segundo | 8.67361737988 × 10-14 Eio/s |
| Referencia | Kilooctetos por segundo (ko/s) | Exbioctetos por segundo (Eio/s) |
|---|---|---|
| A dial-up modem | 7 ko/s | 6.07153 × 10-15 Eio/s |
| Typical home broadband | 12500 ko/s | 1.0842 × 10-11 Eio/s |
| Gigabit Ethernet | 125000 ko/s | 1.0842 × 10-10 Eio/s |
| Streaming a 4K film | 3125 ko/s | 2.71051 × 10-12 Eio/s |
El kilocteto por segundo es una unidad de velocidad de transferencia de datos igual a mil octetos por segundo, y por tanto a ocho kilobits por segundo. Su símbolo es ko/s. Es la unidad en que se informaba de las transferencias de archivos durante toda la era del acceso telefónico, y sigue apareciendo cada vez que una transferencia es lo bastante lenta como para necesitarla.
La conversión desde las velocidades anunciadas de conexión es la razón de que importe. Un módem de 56 kilobits entregaba en la práctica unos 7 kiloctetos por segundo, y los usuarios aprendían la relación mirando las barras de progreso: un archivo de un megaocteto tardaba unos dos minutos y medio. La costumbre de dividir por ocho la cifra anunciada y restar luego algo por la sobrecarga viene de aquel período.
Los dispositivos de almacenamiento de la época eran parecidos. Una disquetera leía a unos 30 a 60 kiloctetos por segundo, una unidad de disco compacto de velocidad simple a 150, y un disco duro temprano a unos pocos cientos. Cargar un programa desde cualquiera de ellos era cosa de segundos a minutos, y los programas se escribían contando con ello.
La unidad sigue apareciendo en la comunicación en serie. El puerto serie clásico llegaba a 115 200 bits por segundo, que son 14,4 kiloctetos por segundo, y velocidades equivalentes se usan todavía para hablar con microcontroladores, instrumentos científicos y equipos industriales. Un protocolo diseñado para tal enlace no puede suponer que un mensaje grande llegue deprisa.
Aparece también en el extremo bajo de las redes modernas. Una conexión móvil congestionada, un enlace por satélite lejano o una red inalámbrica muy compartida pueden caer a unas pocas decenas de kiloctetos por segundo, y a esa velocidad una página web corriente —que hoy son unos pocos megaoctetos— tarda un minuto o más en cargarse. La unidad es un recordatorio de lo que la red da por supuesto sobre sus usuarios.
Para hacerse a la escala, un kilocteto por segundo mueve mil caracteres de texto plano cada segundo, de modo que una carta breve se transfiere en un segundo y una novela en unos diez minutos. Nada relativo al texto ha necesitado jamás más que esto; todo aumento de velocidad desde entonces lo han consumido las imágenes, el sonido y el vídeo.
Un kilocteto por segundo equivale a 1000 octetos por segundo, a 8 kilobits por segundo o a unos 0,9766 kibioctetos por segundo.
El exbiocteto por segundo es una unidad de velocidad de transferencia de datos igual a 1024 pebioctetos por segundo, es decir dos elevado a la sexagésima potencia en octetos por segundo. Su símbolo es Eio/s. Es la contrapartida binaria del exaocteto por segundo, y ambos difieren en un 15,3 por ciento.
Ninguna máquina, red ni agregado alcanza esta velocidad. Un exbiocteto por segundo es más de ocho veces el tráfico instantáneo total de internet entero, y movería toda la reserva mundial de datos guardados en cuestión de minutos. La unidad describe una capacidad sin origen que pudiera alimentarla ni destino que pudiera absorberla.
Dos elevado a sesenta es, con todo, un número familiar en informática, porque es el tamaño del espacio de direcciones que una máquina de 64 bits puede alcanzar en octetos dividido por dieciséis. La misma potencia de dos aparece en los límites de los sistemas de archivos, en los mapas de memoria y en el diseño de todo sistema construido sobre esa arquitectura, de modo que la magnitud es bien conocida aunque ninguna velocidad se le acerque.
La unidad existe porque la serie de la IEC se definió por completo. Todo prefijo binario se empareja con toda unidad, exactamente como hace todo prefijo métrico, de modo que un lector que jamás haya visto Eio/s puede descifrarlo solo por el prefijo. Un sistema con huecos necesitaría una tabla de combinaciones permitidas, que es justo lo que un sistema basado en reglas existe para evitar.
Vale la pena repetir la diferencia respecto de la unidad decimal en cada nivel porque se acumula. En el kibiocteto era del 2,4 por ciento, aquí es más de un octavo, y en el yobiocteto será más de una quinta parte. Ese crecimiento es la razón de que se crearan los prefijos binarios, y por eso hay que escribir la i minúscula incluso en cifras que nadie comprobará.
Para un conversor el tratamiento es mecánico: seis multiplicaciones por 1024 desde los octetos, o las divisiones equivalentes al bajar. El valor de hacerlo bien no está en que alguien vaya a usar el resultado, sino en que una herramienta que trate todos los casos igual sea digna de confianza en los casos que importan.
Un exbiocteto por segundo equivale a 1024 pebioctetos por segundo, a 1 152 921 504 606 846 976 octetos por segundo o a unos 1,153 exaoctetos por segundo.