| Metros cúbicos por segundo (m³/s) | Mililitros por minuto (mL/min) |
|---|---|
| 1 Metro cúbico por segundo | 60000000 mL/min |
| 2 Metros cúbicos por segundo | 120000000 mL/min |
| 3 Metros cúbicos por segundo | 180000000 mL/min |
| 4 Metros cúbicos por segundo | 240000000 mL/min |
| 5 Metros cúbicos por segundo | 300000000 mL/min |
| 10 Metros cúbicos por segundo | 600000000 mL/min |
| 20 Metros cúbicos por segundo | 1200000000 mL/min |
| 25 Metros cúbicos por segundo | 1500000000 mL/min |
| 50 Metros cúbicos por segundo | 3000000000 mL/min |
| 100 Metros cúbicos por segundo | 6000000000 mL/min |
| Referencia | Metros cúbicos por segundo (m³/s) | Mililitros por minuto (mL/min) |
|---|---|---|
| A domestic shower | 0.00015 m³/s | 9000 mL/min |
| A kitchen tap | 0.000166667 m³/s | 10000 mL/min |
| A garden hose | 0.00025 m³/s | 15000 mL/min |
| The Amazon river | 209000 m³/s | 1.254 × 1013 mL/min |
El metro cúbico por segundo es la unidad del SI de caudal volumétrico, igual a un metro cúbico que pasa por un punto cada segundo. Su símbolo es m³/s, y los hidrólogos lo llaman cumec. Como unidad coherente del SI no necesita factor de conversión: una velocidad en metros por segundo multiplicada por un área en metros cuadrados da un caudal directamente en metros cúbicos por segundo.
Los ríos son su asunto natural. Un arroyo pequeño corre a una fracción de cumec, el Ebro en su desembocadura promedia unos 400, el Rin en la frontera neerlandesa unos 2200 y el Amazonas alrededor de 209 000, la quinta parte de toda el agua dulce que llega a los océanos del mundo. Los avisos de crecida, las concesiones de captación y las reglas de explotación de los embalses se redactan todos con estas cifras.
La energía hidroeléctrica se deduce de la misma cifra. La potencia disponible es el caudal multiplicado por el salto, por la densidad del agua y por la gravedad, de modo que 10 metros cúbicos por segundo cayendo 50 metros rinden unos 4,9 megavatios antes de pérdidas. La potencia nominal de una turbina y la curva de caudales clasificados de un río determinan juntas cuánta parte del año puede una central funcionar a plena carga.
Los grandes equipos de ventilación y de proceso se clasifican también aquí. Un ventilador de túnel de carretera mueve decenas de metros cúbicos por segundo, una bomba de agua de refrigeración de central eléctrica algunas decenas más, y un alto horno aspira centenares de metros cúbicos de aire por segundo. Cuando las cifras alcanzan esta escala, el metro cúbico por segundo se lee mejor que cualquier unidad menor.
La unidad es además cómoda porque un metro cúbico de agua es una tonelada. Un metro cúbico por segundo es, por tanto, una tonelada de agua por segundo, lo que convierte un caudal en una fuerza y en una carga másica sin más aritmética, cosa útil al dimensionar un aliviadero, una reja o una pila de puente.
Las instalaciones de los edificios y la hidrología quedan incómodamente a uno y otro lado de ella. Los ingenieros de ventilación trabajan en litros por segundo porque sus caudales son una milésima de cumec, mientras que los de ríos necesitarían seis cifras para expresar los suyos en litros. El factor mil entre ambas unidades es lo que mantiene a los dos oficios en números cómodos.
Un metro cúbico por segundo equivale a 1000 litros por segundo, a 60 metros cúbicos por minuto o a unos 35,31 pies cúbicos por segundo.
El mililitro por minuto es una unidad de caudal volumétrico igual a un mililitro que pasa por un punto cada minuto. Su símbolo es mL/min. Es la unidad de trabajo de la medicina clínica y de la química analítica, dos campos en que la cantidad entregada importa mucho más que la rapidez de la entrega.
La infusión intravenosa es el caso más claro. Un goteo se ajusta en mililitros por hora para los líquidos lentos y en mililitros por minuto para los rápidos, y una bomba de infusión se programa con un caudal y un volumen. Un litro de suero fisiológico administrado en cuatro horas va a unos cuatro mililitros por minuto; el mismo litro dado deprisa en una urgencia puede ir a cien.
La cromatografía líquida trabaja en el mismo intervalo. Una columna analítica convencional se hace correr a un mililitro por minuto, cifra tan normalizada que aparece por omisión en casi todo método publicado. Las columnas más estrechas van proporcionalmente más despacio, y el caudal ha de mantenerse estable dentro de una fracción de por ciento, porque el momento en que emerge un compuesto depende de él.
La administración de anestesia y de oxígeno usa también la unidad, aunque allí el fluido es un gas. La oxigenoterapia se prescribe en litros por minuto, y los pequeños ajustes dentro de eso se hacen en centenares de mililitros por minuto. En cada caso el caudal es una prescripción, y el equipo existe para mantenerlo constante.
Sesenta mililitros por minuto son un mililitro por segundo, de modo que la conversión entre ambos es el mismo factor que entre minutos y segundos. Esa relación facilita moverse entre los extremos rápido y lento del mismo equipo: una bomba especificada en mililitros por minuto puede razonarse en mililitros por segundo dividiendo por sesenta.
Para la escala cotidiana, un mililitro por minuto llenaría una cucharadita en cinco minutos y una taza en cuatro horas. Es un caudal lo bastante lento como para que mirarlo no informe de nada, y por eso los instrumentos que lo usan muestran también un volumen acumulado además del caudal.
Un mililitro por minuto equivale a unos 0,01667 mililitros por segundo, a 60 mililitros por hora o a 0,001 litros por minuto.