| Zettabits por segundo (Zbit/s) | Zebioctetos por segundo (Zio/s) |
|---|---|
| 1 Zettabit por segundo | 0.105879118407 Zio/s |
| 2 Zettabits por segundo | 0.211758236814 Zio/s |
| 3 Zettabits por segundo | 0.31763735522 Zio/s |
| 4 Zettabits por segundo | 0.423516473627 Zio/s |
| 5 Zettabits por segundo | 0.529395592034 Zio/s |
| 10 Zettabits por segundo | 1.05879118407 Zio/s |
| 20 Zettabits por segundo | 2.11758236814 Zio/s |
| 25 Zettabits por segundo | 2.64697796017 Zio/s |
| 50 Zettabits por segundo | 5.29395592034 Zio/s |
| 100 Zettabits por segundo | 10.5879118407 Zio/s |
| Referencia | Zettabits por segundo (Zbit/s) | Zebioctetos por segundo (Zio/s) |
|---|---|---|
| A dial-up modem | 5.6 × 10-17 Zbit/s | 5.92923 × 10-18 Zio/s |
| Typical home broadband | 1 × 10-13 Zbit/s | 1.05879 × 10-14 Zio/s |
| Gigabit Ethernet | 1 × 10-12 Zbit/s | 1.05879 × 10-13 Zio/s |
| Streaming a 4K film | 2.5 × 10-14 Zbit/s | 2.64698 × 10-15 Zio/s |
El zettabit por segundo es una unidad de velocidad de transferencia de datos igual a mil exabits por segundo. Su símbolo es Zbit/s. Ningún sistema de la Tierra mueve datos a esta velocidad, ni hay ninguno proyectado; la unidad existe porque el sistema métrico define todo prefijo para toda unidad, se haya necesitado o no la combinación.
Para ver cuán lejos queda, tómese internet entero. El tráfico mundial va hoy a aproximadamente un exabit por segundo de media, de modo que las comunicaciones del planeta entero tendrían que crecer mil veces para llegar a un zettabit por segundo. A los ritmos de crecimiento de las dos últimas décadas eso llevaría entre veinte y treinta años, que es justamente la clase de extrapolación que ya se ha equivocado en ambas direcciones.
Un zettabit por segundo son 125 exaoctetos por segundo. Como la fabricación mundial de almacenamiento va a unos pocos centenares de exaoctetos al año, un enlace a esta velocidad transferiría toda la producción anual mundial de capacidad nueva en un par de segundos. Nada podría guardarse en el otro extremo: los datos tendrían que procesarse y desecharse según llegaran.
Ese último punto no es tan fantasioso como suena. Varios sistemas existentes descartan ya casi todo lo que reciben: los detectores de partículas, las agrupaciones de radiotelescopios y los sistemas de vigilancia de redes procesan mucho más de lo que conservan, porque conservarlo es imposible e innecesario. Un enlace de un zettabit por segundo sería un caso extremo de una arquitectura que ya existe.
Los obstáculos físicos son menos absolutos de lo que podría parecer. La capacidad teórica de una sola fibra óptica está muy por encima de lo que hoy se usa, y los límites prácticos vienen del ruido de los amplificadores, de los efectos no lineales y de la electrónica de cada extremo, no del vidrio mismo. Agregar bastantes fibras alcanzaría un zettabit por segundo; la dificultad es que nadie tiene motivo para hacerlo.
Para un conversor la unidad importa porque las previsiones y los modelos de capacidad se escriben en la unidad que mantenga legibles las cifras. Una proyección que llegue a los años cincuenta de este siglo puede razonablemente dar totales en zettabits por segundo, y el lector necesita poder convertirlos a algo familiar.
Un zettabit por segundo equivale a 1000 exabits por segundo, a 125 exaoctetos por segundo o a unos 0,8470 zebibits por segundo.
El zebiocteto por segundo es una unidad de velocidad de transferencia de datos igual a 1024 exbioctetos por segundo, es decir dos elevado a la septuagésima potencia en octetos por segundo. Su símbolo es Zio/s. Es la contrapartida binaria del zettaocteto por segundo, y ambos difieren en un 18,1 por ciento.
Un enlace a esta velocidad transferiría varias veces, en un solo segundo, todo lo que la humanidad ha guardado jamás. Es el modo más llano de describir cuán lejos queda de todo lo que existe, se proyecta o se ha propuesto en serio. La unidad es un nombre para una magnitud, no la descripción de una cosa.
Conviene ser preciso sobre por qué se definen todavía tales nombres. Un sistema de medida es un conjunto de reglas, y el valor de una regla está en que se aplica sin excepción. En cuanto un sistema dice que ciertas combinaciones de prefijo y unidad son lícitas y otras no, todo usuario ha de cargar con una tabla en lugar de una regla, y distintos usuarios cargarán tablas distintas. La definición completa es más barata y más segura.
Los obstáculos físicos no son solo grandes sino cualitativos. A un zebiocteto por segundo, la energía necesaria para conmutar el número requerido de estados, aun en el mínimo termodinámico, se vuelve una potencia considerable; la cifra práctica para la electrónica real está muchos órdenes de magnitud por encima; y el número de canales en paralelo necesarios excede cualquier cosa que pudiera construirse y refrigerarse. No son objetivos de ingeniería.
La brecha del 18,1 por ciento respecto de la unidad decimal continúa el patrón que recorre toda la serie binaria. Cada escalón multiplica la discrepancia por 1,024, de modo que una convención inofensiva en el kibiocteto se ha vuelto, a esta altura, una diferencia que ningún lector podría pasar por alto. Hacerla visible es la función que cumplen los prefijos de la IEC.
En la práctica, un conversor se encuentra con esta unidad solo en una tabla completa o en un documento que explore límites teóricos. Manejarla correctamente no cuesta nada y demuestra que la herramienta aplica sus reglas de manera uniforme, que es la propiedad que hace fiables sus respuestas ordinarias.
Un zebiocteto por segundo equivale a 1024 exbioctetos por segundo, a 1 180 591 620 717 411 303 424 octetos por segundo o a unos 1,181 zettaoctetos por segundo.