| Segundos (s) | Días (d) |
|---|---|
| 1 Segundo | 0.0000115740740741 d |
| 2 Segundos | 0.0000231481481481 d |
| 3 Segundos | 0.0000347222222222 d |
| 4 Segundos | 0.0000462962962963 d |
| 5 Segundos | 0.0000578703703704 d |
| 10 Segundos | 0.000115740740741 d |
| 20 Segundos | 0.000231481481481 d |
| 25 Segundos | 0.000289351851852 d |
| 50 Segundos | 0.000578703703704 d |
| 100 Segundos | 0.00115740740741 d |
| Referencia | Segundos (s) | Días (d) |
|---|---|---|
| A blink of an eye | 0.1 s | 0.00000115741 d |
| One heartbeat at rest | 0.83 s | 0.00000960648 d |
| Half of a football match | 2700 s | 0.03125 d |
| A full day | 86400 s | 1 d |
El segundo es la unidad base de tiempo del Sistema Internacional de Unidades. Su símbolo es s. Se define fijando la frecuencia de la transición hiperfina del cesio 133 en exactamente 9 192 631 770 ciclos por segundo, de modo que un segundo es la duración de ese número de oscilaciones.
El nombre conserva una división que ya no existe en la práctica. Los astrónomos medievales dividían la hora en sesenta minutae primae, primeras partes pequeñas, y cada una de ellas en sesenta minutae secundae, segundas partes pequeñas. El castellano guardó la primera como minuto y la segunda como segundo, dejando el ordinal en el nombre de una unidad que casi nadie percibe como ordinal.
Durante casi toda la historia el segundo se definió a partir de la rotación de la Tierra, como una 86 400 ava parte del día solar medio. Esa definición falló cuando los relojes se volvieron mejores que el planeta: la rotación terrestre es irregular, se frena a lo largo de los siglos por el rozamiento de las mareas y oscila en escalas más cortas. La definición atómica adoptada en 1967 cortó el vínculo, y por eso se insertan de vez en cuando segundos intercalares para mantener alineada la hora civil con el Sol.
Todas las demás unidades de tiempo se construyen ahora sobre él, y el segundo sostiene además buena parte del resto del SI. El metro se define mediante la velocidad de la luz en metros por segundo, el kilogramo mediante la constante de Planck, que lleva un segundo en sus unidades, y el amperio mediante la carga elemental por segundo. Los relojes de fuente de cesio realizan la unidad con unas pocas partes en diez elevado a dieciséis, y los relojes ópticos ya lo mejoran.
Como los relojes atómicos guardan mejor el tiempo que el propio planeta, hay que reconciliar a ambos. La rotación de la Tierra se frena de manera irregular, de modo que un día es hoy uno o dos milisegundos más largo que 86 400 segundos atómicos, y la diferencia se acumula. Desde 1972 la respuesta ha sido el segundo intercalar: un segundo añadido al final de un junio o un diciembre, anunciado con meses de antelación, cosa que ha ocurrido veintisiete veces. Los sistemas informáticos manejan la marca de tiempo repetida lo bastante mal como para que se hayan atribuido caídas a ella, y en 2022 los organismos de metrología del mundo votaron abandonar la práctica antes de 2035, dejando que el tiempo civil se aparte del solar.
Un segundo equivale a 1000 milisegundos, a una sesentava parte de minuto o a unas 0,000277778 horas.
El día es una unidad de tiempo igual a 24 horas, o 86 400 segundos. Su símbolo es d. Se acepta su uso con el SI sin ser una unidad del SI, y es la única unidad de tiempo corriente que corresponde directamente a un ciclo físico que la gente puede observar sin instrumentos.
Hay más de una clase de día, y la diferencia importa en astronomía. El día solar es el tiempo entre dos mediodías sucesivos, cuando el Sol vuelve a la misma posición en el cielo. El día sidéreo es el que tarda la Tierra en girar una vez respecto a las estrellas lejanas, y es más corto en unos tres minutos y cincuenta y seis segundos. La diferencia existe porque la Tierra también avanza por su órbita, de modo que debe girar algo más de una vuelta completa para devolver el Sol a lo alto.
El día solar tampoco es constante. La órbita terrestre es elíptica y su eje está inclinado, así que el intervalo entre mediodías varía a lo largo del año hasta unos treinta segundos en cualquiera de los dos sentidos. El día solar medio promedia esa variación, y la ecuación del tiempo describe la diferencia, razón por la cual un reloj de sol puede adelantar o atrasar un cuarto de hora respecto a un reloj según la estación.
El día civil de exactamente 86 400 segundos es una convención y no una medida. La rotación de la Tierra se frena poco a poco por el rozamiento de las mareas con la Luna, a un ritmo que alarga el día en torno a dos milisegundos por siglo, y varía además de forma irregular con los movimientos de la atmósfera y del núcleo. Desde 1972 se han insertado segundos intercalares para mantener la hora del reloj a menos de un segundo de la hora solar, práctica que está previsto abandonar antes de 2035 en favor de permitir una deriva mayor.
Más allá de la medida del tiempo, la unidad organiza todo lo periódico de la vida corriente: los contratos de trabajo y de alquiler, el cálculo de intereses, las pautas de dosificación de los medicamentos, la estadística meteorológica, las estimaciones de envío y entrega, y todo el aparato de los calendarios. La biología tiene su propia versión en el ritmo circadiano, un ciclo interno de casi exactamente veinticuatro horas que persiste incluso sin señales de luz diurna.
La astronomía usa el día juliano, una cuenta continua de días desde una época fija en el año 4713 antes de nuestra era, precisamente porque los calendarios son irregulares y un simple total corrido es más fácil de calcular.
Un día equivale a 24 horas, a 1440 minutos o a 86 400 segundos.