| Microlitros (µL) | Milímetros cúbicos (mm³) |
|---|---|
| 1 Microlitro | 1 mm³ |
| 2 Microlitros | 2 mm³ |
| 3 Microlitros | 3 mm³ |
| 4 Microlitros | 4 mm³ |
| 5 Microlitros | 5 mm³ |
| 10 Microlitros | 10 mm³ |
| 20 Microlitros | 20 mm³ |
| 25 Microlitros | 25 mm³ |
| 50 Microlitros | 50 mm³ |
| 100 Microlitros | 100 mm³ |
| Referencia | Microlitros (µL) | Milímetros cúbicos (mm³) |
|---|---|---|
| A teaspoon | 5000 µL | 5000 mm³ |
| A can of soft drink | 330000 µL | 330000 mm³ |
| A wine bottle | 750000 µL | 750000 mm³ |
| A bathtub | 150000000 µL | 150000000 mm³ |
| An Olympic swimming pool | 2.5 × 1012 µL | 2.5 × 1012 mm³ |
El microlitro es una unidad de volumen igual a una millonésima de litro, escrito µL. Es exactamente un milímetro cúbico. Es la unidad de trabajo del laboratorio de biología molecular y de la hematología clínica, y casi toda magnitud de la biología moderna que no sea una masa o una concentración es un número de microlitros.
El pipeteo es lo que lo define en la práctica. Las micropipetas regulables llevan el nombre de su volumen máximo en microlitros, así que una mesa de trabajo tiene instrumentos de 2, 20, 200 y 1000, y la jornada de quien investiga consiste en buena parte en mover microlitros de un tubo a otro. Una reacción en cadena de la polimerasa se monta normalmente en veinte a cincuenta microlitros, y un experimento entero puede usar menos líquido del que cabe en una cucharadita.
Los recuentos sanguíneos se informan contra él. Los leucocitos van de cuatro mil a once mil por microlitro en un adulto sano, las plaquetas de ciento cincuenta mil a cuatrocientas mil, y los hematíes unos cinco millones. Esos intervalos de referencia están entre las cifras más usadas de la medicina, y todos son recuentos dentro de un cubo de un milímetro de arista.
El diagnóstico ha empujado los volúmenes hacia abajo. Un medidor moderno de glucosa necesita cerca de medio microlitro de sangre, y por eso basta una muestra de punción digital donde una generación anterior de aparatos exigía una jeringa. Los analizadores de cabecera, las pruebas de flujo lateral y los cartuchos microfluídicos se diseñan todos en torno a la menor muestra que puede pedirse a un paciente.
La química analítica usa la misma escala. Los volúmenes de inyección en cromatografía líquida van de uno a veinte microlitros, la de gases usa uno o menos, y las muestras de espectrometría de masas se preparan en decenas. Como la señal analítica depende de lo inyectado, la exactitud de una medida a escala de microlitro fija la exactitud del resultado entero.
La identidad con el milímetro cúbico es una comodidad verdadera. La hematología informaba antes los recuentos celulares por milímetro cúbico y hoy los informa por microlitro, y las cifras no cambiaron en absoluto, porque ambas unidades son la misma. Es un caso raro de cambio de unidad en medicina que no exigió reeducación y no produjo errores.
Un microlitro equivale a 1 milímetro cúbico, a 0,001 mililitros, a 0,000001 litros o a unas 0,0000338 onzas líquidas estadounidenses.
El milímetro cúbico es una unidad de volumen igual a una milésima de centímetro cúbico, escrito mm³. Es el volumen de un cubo de un milímetro de arista y es exactamente un microlitro. Cuál de los dos nombres se usa depende de si lo medido es un sólido o un líquido, y la distinción es enteramente cuestión de costumbre profesional.
El mecanizado mide con él la productividad. La tasa de arranque de material de una fresa o de una muela se expresa en milímetros cúbicos por minuto, y esa sola cifra recoge lo que una máquina y una herramienta pueden lograr mejor de lo que consiguen por sí solas la velocidad del husillo o el avance. Comparar dos estrategias de corte, dos recubrimientos de herramienta o dos máquinas significa comparar cuántos milímetros cúbicos de metal convierte cada una en viruta por unidad de tiempo.
La fabricación aditiva invierte la misma medida. Una impresora de filamento fundido deposita de diez a veinte milímetros cúbicos por segundo, una máquina de lecho de polvo con láser bastante menos, y el tiempo de fabricación sale directamente del volumen de la pieza dividido por esa tasa. Como el volumen de un componente se conoce con exactitud a partir de su modelo, la estimación resulta inusualmente fiable.
Los ensayos de desgaste y durabilidad usan la unidad para describir la pérdida. Una tasa de desgaste específica se da en milímetros cúbicos arrancados por newton de carga y metro de deslizamiento, lo que permite comparar en una sola escala materiales de dureza muy distinta. La vida de un rodamiento, el ensayo de pastillas de freno y la evaluación de recubrimientos se reducen todos a contar milímetros cúbicos que ya no están.
La imagen médica trabaja en la misma magnitud. La microtomografía computarizada del hueso da el volumen trabecular y la porosidad en milímetros cúbicos, los volúmenes tumorales en imagen temprana se dan igual, y el tamaño de vóxel en exploraciones de alta resolución se expresa como fracciones de uno. En cada caso la unidad es lo bastante pequeña para describir estructura y no solo tamaño.
Su identidad con el microlitro merece recordarse al pasar de un campo a otro. Un ingeniero que habla de un milímetro cúbico de material y un biólogo que habla de un microlitro de disolución se refieren a la misma cantidad, y cualquier cálculo que mezcle ambos no necesita factor de conversión alguno.
Un milímetro cúbico equivale a 1 microlitro, a 0,001 centímetros cúbicos, a 0,000000001 metros cúbicos o a unas 0,000061 pulgadas cúbicas.