| Toneladas largas (t) | Kilogramos (kg) |
|---|---|
| 1 Tonelada larga | 1016.0469088 kg |
| 2 Toneladas largas | 2032.0938176 kg |
| 3 Toneladas largas | 3048.1407264 kg |
| 4 Toneladas largas | 4064.1876352 kg |
| 5 Toneladas largas | 5080.234544 kg |
| 10 Toneladas largas | 10160.469088 kg |
| 20 Toneladas largas | 20320.938176 kg |
| 25 Toneladas largas | 25401.17272 kg |
| 50 Toneladas largas | 50802.34544 kg |
| 100 Toneladas largas | 101604.69088 kg |
| Referencia | Toneladas largas (t) | Kilogramos (kg) |
|---|---|---|
| A sheet of A4 paper (80 gsm) | 0.00000492103 t | 0.005 kg |
| One litre of water | 0.000984207 t | 1 kg |
| Average adult human | 0.0688945 t | 70 kg |
| A small car | 1.37789 t | 1400 kg |
La tonelada larga es una unidad de masa igual a 2240 libras, o unos 1016,047 kilogramos. Es la tonelada del sistema imperial británico, llamada a veces tonelada imperial o tonelada bruta, y queda a menos de un uno y medio por ciento de la tonelada métrica, lo que resulta cómodo y a la vez una fuente persistente de errores.
Tres toneladas compiten por la misma palabra. La tonelada larga son 2240 libras, la corta o estadounidense son 2000 libras, y la métrica son 1000 kilogramos, unas 2204,6 libras. La tonelada larga y la métrica difieren en unos dieciséis kilogramos, poco para notarse en una estimación gruesa y bastante para importar en el cargamento de un buque. Por eso los contratos, las declaraciones aduaneras y las cotizaciones de materias primas nombran la tonelada de forma explícita en vez de fiarse del contexto.
Su estructura sigue al resto del sistema imperial: veinte quintales de 112 libras cada uno. De ahí salen las 2240, y ello convierte a la tonelada larga en la cúspide natural de una cadena que va de la libra al stone, al quintal y a la tonelada, siendo cada escalón un número entero del anterior.
El transporte marítimo, la minería y la siderurgia británicos la usaron durante más de un siglo, y sobrevive en algunos contextos marítimos y en la literatura técnica antigua. El desplazamiento de los buques de guerra se sigue citando a menudo en toneladas largas, y por eso las cifras publicadas para navíos históricos pueden diferir en un par de puntos porcentuales según la tonelada que usara la fuente.
El transporte marítimo complica más la palabra al usar tonelada para cosas que no son masas en absoluto. Una tonelada de registro son cien pies cúbicos de espacio cerrado, empleada para dimensionar un buque a efectos de derechos de puerto; una tonelada de flete puede ser una masa o un volumen, el que dé el cargo mayor; y el desplazamiento, la cifra con que se describen los buques de guerra, es la masa de agua que aparta un casco, expresada históricamente en toneladas largas. Leer las características de un barco exige, pues, comprobar qué tonelada se quiere decir antes de comparar nada. El peso muerto, la carga, el combustible y los pertrechos que un buque puede llevar, es una masa y hoy se da en toneladas métricas, pero los registros antiguos lo expresan en toneladas largas.
Una tonelada larga equivale a 2240 libras, a unos 1016,047 kilogramos o a 1,12 toneladas cortas.
El kilogramo es la unidad base de masa del Sistema Internacional de Unidades. Su símbolo es kg. Es la única unidad base cuyo nombre lleva un prefijo, herencia del primer sistema métrico que nunca se ha corregido.
Durante más de un siglo el kilogramo se definió por un solo objeto: un cilindro de platino e iridio conservado en la Oficina Internacional de Pesas y Medidas de Sèvres, cerca de París. Se distribuyeron cuarenta copias oficiales a los estados miembros y se compararon con el prototipo a intervalos largos. Esas comparaciones revelaron una deriva lenta de varias decenas de microgramos entre el prototipo y sus copias a lo largo de cien años, sin manera de saber cuál había cambiado. Una unidad que solo podía definirse mediante un objeto que nadie podía comprobar resultaba embarazosa para un sistema construido sobre la reproducibilidad.
La redefinición entró en vigor el 20 de mayo de 2019. El kilogramo queda fijado ahora al asignar un valor exacto a la constante de Planck, 6,62607015 por diez elevado a menos treinta y cuatro julios segundo, lo que liga la masa al tiempo y a la longitud a través de la mecánica cuántica. En la práctica, la realización se hace con una balanza de Kibble, que equilibra una masa frente a una fuerza electromagnética cuya magnitud se conoce en términos eléctricos, o contando los átomos de una esfera de silicio casi perfecta. Cualquier laboratorio bien equipado puede ya realizar la unidad por sí mismo.
La vida cotidiana no se ve afectada por nada de esto. El peso corporal, la compra, la franquicia de equipaje, la carga y el lado másico de casi todo cálculo de ingeniería se expresan en kilogramos, y el prototipo internacional sigue en su cámara acorazada como objeto histórico, no como definición.
Realizar la nueva definición exige un instrumento y no un objeto. Una balanza de Kibble sostiene una masa contra una fuerza electromagnética cuyo valor se conoce a partir de la constante de Planck, comparando directamente la potencia mecánica y la eléctrica, y un segundo método cuenta los átomos de una esfera casi perfecta de silicio 28 cuyo diámetro y espaciado de red se conocen con unas pocas partes en mil millones. Los dos caminos concuerdan dentro de unos veinte microgramos por kilogramo, y cualquier laboratorio que construya uno puede fabricar hoy su propio patrón primario. Esa es la ganancia práctica del cambio: la masa ya no ha de remontarse a un único cilindro en una cámara, y ningún accidente que le ocurra puede alterar la unidad.
Un kilogramo equivale a 1000 gramos, a unas 2,20462 libras o a unas 35,274 onzas.