| Kilohercios (kHz) | Hercios (Hz) |
|---|---|
| 1 Kilohercio | 1000 Hz |
| 2 Kilohercios | 2000 Hz |
| 3 Kilohercios | 3000 Hz |
| 4 Kilohercios | 4000 Hz |
| 5 Kilohercios | 5000 Hz |
| 10 Kilohercios | 10000 Hz |
| 20 Kilohercios | 20000 Hz |
| 25 Kilohercios | 25000 Hz |
| 50 Kilohercios | 50000 Hz |
| 100 Kilohercios | 100000 Hz |
| Referencia | Kilohercios (kHz) | Hercios (Hz) |
|---|---|---|
| European mains electricity | 0.05 kHz | 50 Hz |
| Concert pitch A above middle C | 0.44 kHz | 440 Hz |
| An FM radio station | 100000 kHz | 100000000 Hz |
| A Wi-Fi band | 2400000 kHz | 2.4 × 109 Hz |
| A desktop processor clock | 3000000 kHz | 3 × 109 Hz |
El kilohercio es una unidad de frecuencia igual a 1000 hercios. Su símbolo es kHz. Cubre la parte alta de la audición humana y la parte más baja del espectro radioeléctrico, lo que lo convierte en el punto de encuentro de dos tecnologías muy distintas.
El audio vive aquí. El límite superior de la audición humana ronda los 20 kilohercios en una persona joven, y las frecuencias que sostienen la inteligibilidad del habla se agrupan entre 1 y 4 kilohercios. El audio digital se muestrea a 44,1 kilohercios para el disco compacto y a 48 para el trabajo de vídeo, frecuencias elegidas porque el teorema del muestreo exige más del doble de la frecuencia más alta que se quiere reproducir, con un margen para el filtrado.
La radiodifusión empezó en este intervalo. La onda larga va de 148 a 283 kilohercios y la onda media, la banda de AM, de 526 a 1606. Estas frecuencias bajas se propagan por el suelo y se reflejan en la ionosfera de noche, lo que les da alcances de cientos o miles de kilómetros desde un solo transmisor. Por eso sostuvieron los primeros servicios nacionales de radiodifusión y siguen sirviendo a las radiobalizas marítimas y aeronáuticas.
La comunicación con submarinos usa frecuencias aún más bajas porque el agua de mar absorbe la energía radioeléctrica, y solo las señales del orden de unos pocos kilohercios y por debajo penetran más de unos metros. Por esta razón los transmisores navales de muy baja frecuencia ocupan antenas enormes, y sus velocidades de datos son en consecuencia minúsculas.
El ultrasonido para imagen médica queda muy por encima del rango audible, en megahercios, pero la limpieza ultrasónica industrial y los ahuyentadores de animales trabajan entre 20 y 80 kilohercios, justo por encima de lo que la gente oye. Los murciélagos ecolocalizan en el mismo territorio, desde unos 20 hasta bastante más de 100 kilohercios.
Los ordenadores antiguos tenían velocidades de reloj en kilohercios. El procesador del Apple II original funcionaba a algo más de un megahercio, pero los primeros microprocesadores y muchos microcontroladores todavía operan a unos cientos de kilohercios allí donde el bajo consumo importa más que la velocidad.
El audio digital puso una cifra concreta de este margen en uso cotidiano. El disco compacto muestrea a 44,1 kilohercios, elegido porque el teorema del muestreo exige más del doble de la frecuencia más alta que se quiere reproducir, y el doble de 20 kilohercios deja margen para el filtro que elimina todo lo que hay por encima. La grabación profesional usa comúnmente 48 kilohercios para casar con el vídeo, y 96 o 192 para la masterización. La telefonía se sitúa mucho más abajo, muestreando a 8 kilohercios y cortando así por encima de unos 3,4, razón por la cual una voz en una línea telefónica corriente pierde la sibilancia que hace fáciles de distinguir las letras ese y efe.
Un kilohercio equivale a 1000 hercios, a 0,001 megahercios o a una millonésima de gigahercio.
El hercio es la unidad de frecuencia del SI, igual a un ciclo por segundo. Su símbolo es Hz. Es una unidad derivada cuya dimensión es sencillamente uno partido por tiempo, de modo que una cantidad en hercios cuenta cuántas veces se repite algo en un segundo.
Lleva el nombre de Heinrich Hertz, quien entre 1886 y 1889 produjo y detectó ondas de radio en el laboratorio y confirmó así la predicción de Maxwell de que la luz y las ondas electromagnéticas son el mismo fenómeno. La unidad se adoptó internacionalmente en 1960 y sustituyó a los ciclos por segundo, más antiguos y más literales, que aún se ven de vez en cuando en equipos antiguos.
El sonido ocupa el extremo bajo de la escala. La audición humana va de unos 20 hercios a unos 20 000, aunque el límite superior baja con la edad y suele quedar bastante por debajo de 16 000 hercios en la madurez. La altura musical es frecuencia: el la por encima del do central se fija por convenio en 440 hercios, y cada octava es una duplicación, de modo que la misma nota una octava más arriba son 880 hercios.
La corriente eléctrica de red alterna a 50 hercios en la mayor parte del mundo y a 60 en América del Norte y partes de Japón y Sudamérica. La división es histórica más que técnica, procede de normas de equipo rivales de finales del siglo XIX, y explica por qué los aparatos y relojes que dependen de la frecuencia de red no pueden trasladarse sin más entre regiones.
Las pantallas y la informática la usan sin cesar. Un monitor que refresca a 60 hercios se redibuja sesenta veces por segundo, y las frecuencias más altas reducen el desenfoque de movimiento visible. Las velocidades de reloj de los procesadores, antes en megahercios y hoy en gigahercios, cuentan lo mismo: cuántas veces por segundo late el reloj interno.
La unidad se aplica además a todo lo periódico que no es una onda. Una frecuencia cardíaca de 60 latidos por minuto es un hercio, un péndulo de un segundo de periodo oscila a un hercio, y la frecuencia de un eje que gira en revoluciones por segundo se expresa igual.
Un hercio equivale a un ciclo por segundo, a 1000 milihercios o a una milésima de kilohercio.