| Pársecs (pc) | Nanómetros (nm) |
|---|---|
| 1 Pársec | 3.08567758149 × 1025 nm |
| 2 Pársecs | 6.17135516298 × 1025 nm |
| 3 Pársecs | 9.25703274447 × 1025 nm |
| 4 Pársecs | 1.2342710326 × 1026 nm |
| 5 Pársecs | 1.54283879075 × 1026 nm |
| 10 Pársecs | 3.08567758149 × 1026 nm |
| 20 Pársecs | 6.17135516298 × 1026 nm |
| 25 Pársecs | 7.71419395373 × 1026 nm |
| 50 Pársecs | 1.54283879075 × 1027 nm |
| 100 Pársecs | 3.08567758149 × 1027 nm |
| Referencia | Pársecs (pc) | Nanómetros (nm) |
|---|---|---|
| A sheet of A4 paper (long side) | 9.62511 × 10-18 pc | 297000000 nm |
| Average adult human height | 5.50932 × 10-17 pc | 1.7 × 109 nm |
| A football pitch (length) | 3.40282 × 10-15 pc | 1.05 × 1011 nm |
| A marathon | 1.36745 × 10-12 pc | 4.2195 × 1013 nm |
| Height of Mount Everest | 2.86777 × 10-13 pc | 8.849 × 1012 nm |
El pársec es una unidad de distancia igual a unos 3,0857 × 1016 metros, es decir, 3,26 años luz. Su símbolo es pc. Es la unidad de distancia habitual en la astronomía profesional y se prefiere al año luz en la literatura científica.
El nombre es una contracción de segundo de paralaje, y la definición se sigue directamente de cómo se miden en realidad las distancias estelares. A medida que la Tierra recorre su órbita, las estrellas cercanas parecen desplazarse ligeramente contra el fondo más lejano. La mitad de ese desplazamiento anual es el ángulo de paralaje de la estrella. Una estrella con una paralaje de un segundo de arco se encuentra a un pársec. La relación es un simple recíproco: la distancia en pársecs es uno dividido por la paralaje en segundos de arco, y por eso la unidad resulta cómoda para quien observa. No hace falta conversión alguna entre la medida y el resultado.
Formalmente, el pársec se define como 648.000 dividido por pi unidades astronómicas, valor que la Unión Astronómica Internacional fijó de forma exacta en 2015. Herbert Hall Turner propuso el nombre en 1913.
Ninguna estrella está lo bastante cerca como para tener una paralaje de un segundo de arco completo. Próxima Centauri, la más próxima, tiene una paralaje de unos 0,77 segundos de arco y está a 1,3 pársecs. Los ángulos en juego son diminutos, y por eso la paralaje no se midió con éxito hasta 1838 pese a llevar buscándose desde la Antigüedad. La sonda Gaia ha medido desde entonces la paralaje de más de mil millones de estrellas con precisión de microsegundos de arco.
Los múltiplos cubren escalas mayores. La Vía Láctea mide unos 30 kilopársecs de diámetro, y las distancias entre cúmulos de galaxias llegan a los megapársecs. La constante de Hubble se expresa por convenio en kilómetros por segundo y por megapársec.
La unidad es ampliamente conocida por una frase de La guerra de las galaxias en la que el Halcón Milenario completa una ruta en menos de doce pársecs, una distancia donde cabría esperar un tiempo.
La cosmología trabaja en megapársecs y da a la unidad un papel en una de sus disputas centrales. La constante de Hubble, el ritmo al que se expande el universo, se expresa en kilómetros por segundo y por megapársec: una galaxia a un megapársec se aleja a unos setenta kilómetros por segundo, y una a dos megapársecs al doble. Las medidas del fondo cósmico de microondas dan un valor cercano a 67, mientras que las de supernovas y estrellas variables dan unos 73, y la brecha entre ambos ha resistido una década de esfuerzos por cerrarla. Sea lo que sea que resuelva el desacuerdo, se discutirá en esta unidad.
Un pársec equivale a 3,26156 años luz, 206.265 unidades astronómicas o 30,857 billones de kilómetros.
El nanómetro es la milmillonésima parte de un metro. Se forma aplicando al metro el prefijo del SI nano, que significa 10-9, y se escribe nm. El prefijo procede del griego nanos, que quiere decir enano.
Esta es la escala de trabajo de la óptica y la electrónica modernas. La luz visible abarca desde unos 380 nm en el extremo violeta hasta unos 750 nm en el rojo, lo que convierte al nanómetro en la unidad habitual para describir el color en términos físicos. Un puntero láser que emite a 532 nm es verde; uno de 650 nm es rojo. La luz ultravioleta queda por debajo de 380 nm y la infrarroja por encima de 750 nm.
La biología recurre a esta unidad continuamente. La doble hélice del ADN mide unos 2 nm de ancho. Un virus típico está entre 20 y 300 nm. Las membranas celulares tienen alrededor de 7 nm de espesor. Estas dimensiones quedan por debajo de la resolución de los microscopios ópticos convencionales, limitada por la propia longitud de onda de la luz a unos 200 nm.
La fabricación de semiconductores hizo popular el nanómetro fuera de la ciencia. Los nodos de proceso se han denominado de 90 nm, 45 nm, 14 nm, 5 nm y menos. La cifra ya no corresponde a ninguna característica medible concreta del chip, pues se ha convertido en una designación comercial más que en una dimensión física, pero las estructuras subyacentes miden realmente nanómetros. La puerta de un transistor moderno tiene unas pocas decenas de átomos de ancho.
La nanotecnología toma su nombre de esta unidad y abarca por convenio las estructuras de entre 1 y 100 nm. Los materiales suelen comportarse de otro modo en ese intervalo, porque los efectos de superficie empiezan a predominar sobre las propiedades del volumen.
Medir a esta escala exige instrumentos que no dependan de la luz visible. Los microscopios electrónicos resuelven detalles menores de un nanómetro empleando electrones, cuya longitud de onda efectiva es mucho más corta que la de la luz. Los microscopios de fuerza atómica funcionan de otra manera: arrastran una punta afilada sobre la superficie y registran su desviación. Ambos fueron decisivos para el desarrollo de la nanotecnología, ya que ningún campo avanza mucho mientras su objeto de estudio permanece invisible.
Un nanómetro equivale a 10 ángstroms, 1000 picómetros o 0,001 micrómetros. Una hoja de papel tiene aproximadamente 100.000 nm de espesor.