| Años luz (ly) | Unidades astronómicas (au) |
|---|---|
| 1 Año luz | 63241.0770843 au |
| 2 Años luz | 126482.154169 au |
| 3 Años luz | 189723.231253 au |
| 4 Años luz | 252964.308337 au |
| 5 Años luz | 316205.385421 au |
| 10 Años luz | 632410.770843 au |
| 20 Años luz | 1264821.54169 au |
| 25 Años luz | 1581026.92711 au |
| 50 Años luz | 3162053.85421 au |
| 100 Años luz | 6324107.70843 au |
| Referencia | Años luz (ly) | Unidades astronómicas (au) |
|---|---|---|
| A sheet of A4 paper (long side) | 3.13929 × 10-17 ly | 1.98532 × 10-12 au |
| Average adult human height | 1.7969 × 10-16 ly | 1.13638 × 10-11 au |
| A football pitch (length) | 1.10985 × 10-14 ly | 7.01882 × 10-10 au |
| A marathon | 4.46002 × 10-12 ly | 0.000000282056 au |
| Height of Mount Everest | 9.3534 × 10-13 ly | 0.0000000591519 au |
El año luz es la distancia que recorre la luz en el vacío durante un año juliano, igual a exactamente 9.460.730.472.580.800 metros, es decir, unos 9,46 billones de kilómetros. Su símbolo es ly.
Es una unidad de distancia y no de tiempo, algo que el nombre oscurece y que provoca una confusión persistente. Su exactitud se sigue de dos magnitudes definidas: la velocidad de la luz está fijada en 299.792.458 metros por segundo, y el año juliano se define como exactamente 365,25 días de 86.400 segundos. Al multiplicar ambas se obtiene una cifra sin incertidumbre de medida alguna.
El atractivo de la unidad está en que hace explícita la velocidad finita de la luz. Observar un objeto situado a doce años luz significa verlo tal como era hace doce años, y ese retraso no es una curiosidad, sino el fundamento de la cosmología observacional. Las galaxias más lejanas observadas están a miles de millones de años luz, de modo que los telescopios son en la práctica instrumentos para mirar al pasado.
Las distancias próximas resultan modestas para el patrón de la unidad. Próxima Centauri, la estrella más cercana al Sol, está a 4,25 años luz. Sirio, a 8,6. El centro de la Vía Láctea queda a unos 26.000 años luz de la Tierra, y la galaxia abarca unos 100.000. La galaxia de Andrómeda está a unos 2,5 millones de años luz y resulta visible a simple vista desde un lugar oscuro, lo que la convierte en el objeto más remoto que la mayoría de la gente verá jamás de forma directa.
Los astrónomos profesionales suelen preferir el pársec, que surge de manera natural de la medición de la paralaje, y las revistas expresan las distancias en pársecs, kilopársecs y megapársecs. El año luz domina en la divulgación porque no exige más explicación que la velocidad de la luz.
Otras unidades emparentadas siguen el mismo principio a escalas menores. El segundo luz, unos 300.000 kilómetros, se acerca a la distancia entre la Tierra y la Luna, y los ingenieros de radio emplean el nanosegundo luz, unos 30 centímetros, al razonar sobre la propagación de la señal por un cable. El minuto luz y la hora luz aparecen de vez en cuando al describir el sistema solar exterior.
Un año luz equivale a 63.241 unidades astronómicas, unos 0,3066 pársecs o 9,4607 billones de kilómetros.
La unidad astronómica es una longitud igual a exactamente 149.597.870.700 metros, es decir, casi 150 millones de kilómetros. Su símbolo es au. Se aproxima a la distancia media entre la Tierra y el Sol y es la medida habitual para las distancias dentro del sistema solar.
La unidad se definía originalmente por esa relación orbital y no por un número fijo. Las definiciones anteriores la ligaban a las propiedades de un cuerpo hipotético en órbita alrededor del Sol, lo que hacía que su valor dependiera de la constante gravitatoria y quedara sujeto a revisión conforme mejoraban las mediciones. La Unión Astronómica Internacional puso fin a esa dependencia en 2012 al fijar la unidad astronómica como un número exacto de metros. El cambio simplificó los cálculos y eliminó un inconveniente: una unidad cuya longitud se movía cada vez que se afinaba una constante física.
Determinar su valor fue uno de los grandes problemas de la astronomía de observación. Los tránsitos de Venus por el disco solar, observados desde puntos muy separados de la Tierra, permitían triangular la distancia. Se organizaron expediciones para los tránsitos de 1761, 1769, 1874 y 1882, y el primer viaje de James Cook al Pacífico se planeó en torno al de 1769. La medición por radar hacia Venus en los años sesenta acabó fijando la cifra con mucha más precisión que cualquier método óptico.
La unidad hace legibles las distancias del sistema solar. Mercurio orbita a 0,39 au, Marte a 1,52 au, Júpiter a 5,2 au y Neptuno a 30,1 au. El cinturón de Kuiper se extiende hasta unas 50 au. La Voyager 1, el objeto humano más lejano, ha pasado de las 165 au. La luz tarda unos 499 segundos en recorrer una unidad astronómica, de modo que el Sol está a algo más de ocho minutos luz.
Más allá del sistema solar la unidad resulta incómoda, y los astrónomos pasan a los años luz y los pársecs. Un pársec son 206.265 au.
La navegación espacial depende de que la unidad sea exacta y no aproximada. Las trayectorias hacia los planetas exteriores se calculan sobre distancias de decenas de unidades astronómicas, y un error en la longitud de la propia unidad se propagaría a todos los cálculos de posición. Fijar el valor en 2012 eliminó esa fuente de deriva en las efemérides que se usan para planificar las misiones.
Una unidad astronómica equivale a 149.597.870,7 kilómetros, o unos 92,956 millones de millas.